Managua y sus buseros nos llevan ‘en el aire’

Una de las cosas que compartimos al menos un millón de los habitantes de Managua es el transporte colectivo. Ese dolor de cabeza diario en que se convierte la limusina de 90 pasajeros o más, pese a que los buses rusos y mexicanos tienen una capacidad máxima de 76 a 80 personas a bordo. Ese servicio común que el luto nacional por la muerte del comandante Tomás Borge, fundador del FSLN interrumpióy que convirtió el ya desordenado tráfico de las cinco de la tarde en la capital nicaragüense en un verdadero desastre de 40 minutos para recorrer 500 metros.

Pero no quiero hablar de cómo el Gobierno dejó a pie a miles de managuas para poder rendir honor al comandante y ex embajador de Nicaragua en Perú, sino de algo más cotidiano. Y es que pese a que en los últimos cinco años no ha habido alzas en el transporte colectivo urbano, el servicio que se brinda está por debajo de lo pésimo. Sigue leyendo